Movilidad
La movilidad es una condición esencial para ejercer nuestros derechos y participar plenamente en la comunidad. Poder desplazarnos nos permite acceder a la educación, el trabajo, la salud, la cultura, el ocio y al resto de ámbitos de la vida cotidiana.
Defendemos un modelo de movilidad inclusivo, accesible, seguro, asequible y territorialmente equitativo, que permita a todas las personas desplazarse con la máxima autonomía posible y en igualdad de condiciones. La accesibilidad universal debe incorporarse desde el diseño y ser un elemento central de las políticas públicas de movilidad y sostenibilidad.
La transición hacia modelos de movilidad más sostenibles y los procesos de descarbonización deben incorporar la perspectiva de la discapacidad. Una movilidad sostenible solo será justa si garantiza que ninguna persona quede excluida de las nuevas formas de desplazamiento.
Reivindicamos un sistema de transporte público plenamente accesible y asequible, que permita desplazarnos en condiciones equivalentes de tiempo, autonomía, seguridad y confort. La accesibilidad debe abarcar los vehículos, estaciones y paradas, la información y comunicación, los sistemas de compra y reserva, la intermodalidad y todos los elementos que forman parte del desplazamiento, teniendo en cuenta la diversidad de necesidades y apoyos.
La movilidad accesible debe garantizarse también en los entornos urbanos y comunitarios. Reclamamos itinerarios peatonales accesibles y conectados, aceras libres de obstáculos y un acceso sin barreras a comercios, restaurantes, equipamientos, servicios y espacios de uso público.
La accesibilidad debe entenderse como una cadena que no puede romperse. Para ello, es necesario un trabajo transversal y coordinado entre administraciones, operadores y otros agentes implicados, que garantice tanto la accesibilidad de las infraestructuras y servicios como su mantenimiento a lo largo del tiempo.
Garantizar una movilidad accesible es hacer posible que todas las personas podamos desplazarnos, tomar decisiones sobre nuestra vida cotidiana y participar plenamente en la comunidad.
Este posicionamiento está vinculado al Artículo 20 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, 2006.